MI RELACIÓN CON DIOS.
Subachoque, Septiembre 14 de 2013
Hola,
amigos:
Antes
que nada, debo aclarar que soy una persona criada dentro del catolicismo,
educado con la comunidad de los Sacerdotes Salesianos, por lo que soy
orgullosamente Salesiano, feliz de haber pasado por allí, por sus colegios, por
el seminario, y de tener los más bellos recuerdos educativos en la cultura
salesiana, de Don Bosco, San Juan Bosco, su fundador, un hombre bello, grande,
un santo espectacular, a quien admiro profundamente y del que jamás me olvido.
Eso
no impide que en mis pensamientos de hombre común me examine a mí mismo, a mis
ideas, a mis creencias; yo no soy teólogo, ni filósofo, ni muy conocedor del
tema, pero sí una persona a la que le surgen dudas y preguntas de la
existencia, de su relación con Dios. Lo malo no es tener dudas, lo malo es no
tratar de resolverlas.
Por
ejemplo, me pregunto: ¿Para qué rezar? ¿Para qué la religión? ¿Necesito de un
conglomerado de iglesia, para tener acceso a Él? ¿Para qué se crearon las
iglesias, las religiones? ¿Qué hay después de la muerte? ¿Hay vida después de
la vida?
Ahora
bien, si no soy practicante de las cosas del catolicismo, tampoco soy ateo,
creo que hay un Dios creador, un Ser creador, y que al final de nuestra vida,
estaremos en otra dimensión tratando de ser perfectos, de acercarnos a la
sabiduría, que esa es la finalidad de un ser humano, según mi criterio. Creo
que en otra vida, o en otras vidas, en cualquier parte donde estemos, habremos
de tender a la perfección. Lo que sí me parece es que la relación mía con Dios
es muy distinta hoy a la que tuve durante mi vida.
Si
un joven obtiene un logro en su vida, y se ufana de ello, muy seguramente su
madre le dirá: dele gracias a Dios, mijo, por ese puesto que consiguió; Él todo
lo puede.
Si
ese mismo joven pierde su empleo, y maldice y reniega de Dios por su suerte, la
respuesta de su madre es: no reniegue, que esas no son cosas de Él, eso es por
su propia culpa, es que no le conviene. O le dirá que es una prueba para su
fortalecimiento espiritual.
¿Entonces,
todo lo bueno viene de Dios, y todo lo malo es mi culpa? No creo que esa sea la
lógica, no pienso que así funcionen las cosas. Si tenemos libre albedrío, pues
es libre albedrío, no solamente cuando Él lo permita, sino que somos libres
siempre de escoger nuestro camino. Cuando oramos, no es que recibamos los
favores de arriba, lo que sucede es que nos predisponemos para que las cosas
buenas nos lleguen; pienso que la oración es un placebo espiritual; Él no es
quien nos da las cosas, ni Él es quien nos las quita; lo que pasa es que las
oportunidades están allí, y nosotros veremos si las tomamos o no para nuestro
beneficio.
Con
la oración, como veo que la toman muchas personas, y como siempre lo sentí
hasta hace algunos años, pasa que cuando pedimos algo, no nos llegan las cosas
de arriba, no, Él no interviene, sino que nosotros nos disponemos a aceptar lo
que llegue, pensando que es Su obra. Si se nos concede lo pedido, pues es un
milagro; si no se nos concede, pues es que no nos convenía, o es que Dios nos
está probando, o es que el tiempo de Dios es distinto al de los humanos.
Siempre aceptamos lo que suceda como proveniente de Su gracia.
Cuarenta
millones de colombianos, durante cincuenta años, todos los días, hemos orado a
Dios, rogado, rezado el rosario, ido a misa, prendido veladoras, hemos
realizado marchas, todo pidiendo la paz, y ésta no llega. Una de tres cosas
pienso yo: o Dios es sordo, o Dios es muy egoísta y no quiere la paz de
Colombia, o Dios no tiene nada qué ver en ello. Creo que lo tercero es lo
cierto, yo creo que el poder de la oración no es tal como nos lo han enseñado,
la relación principal con Dios no es pedir y recibir, ni agradecer para recibir.
No, la relación es muy diferente, es de amor, de entrega, de amistad. La paz de
Colombia no depende de Él, sino de nosotros mismos, ni es Su decisión, depende de nuestra decisión de llenarnos de
paz en nuestros corazones, de nuestro amor, de la aplicación de la justicia.
Tengo
una anécdota personal, que me cambió la vida en ese momento, de eso hace ya 20
años. Era yo una persona muy practicante, misa, comunión, dar gracias a Dios.
Pues bien, en ese momento de mi existencia, y necesitado yo de ayuda divina,
por primera vez en mucho tiempo le pedí algo que yo necesitaba en mi vida;
nunca le pedía nada, sólo le daba gracias por las cosas recibidas. Me acordé de
las palabras de la novena del Niño Dios en diciembre, que dice: “Todo lo que
quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado”.
Me volví el devoto más ferviente del Divino Niño para recibir las bendiciones,
de acuerdo a lo rezado durante 50 años en navidad. Resultado de mi oración y
mis peticiones: cero cumplimiento de mis necesidades, perdí casa, apartamento,
carros, industria, dinero y quedaron algunas deudas adicionales. Dios no tenía
nada que ver en mi necesidad, mi suerte y mi futuro dependían de mí mismo y de
mi preparación para salir adelante.
Si
yo llego a donde un amigo que puede solucionarme un problema y le pido que me
socorra con una ayuda para una necesidad urgente, es posible que me lo niegue;
¿y si le pido nuevamente?, ¿y si le pido diez veces?, ¿y si le pido mil veces?,
¿y si siempre me lo niega? Entonces, ¿seguirá siendo mi amigo? Lo dudo mucho.
Es una lógica que apliqué en mi vida. Deduje, después de vivir esa historia con
Él, siendo mi Amigo, que la oración no es supletoria en una necesidad,
simplemente siento que es un bálsamo para mí, pero no una solución. Por tanto,
en mi vida, yo debo luchar contra mis adversidades y recibir mis beneficios,
sin la ayuda de nadie, para eso soy libre y para eso tengo libre albedrío, para
ser bueno o para no serlo.
Ahora,
que haya oración para comunicar el amor, me parece perfecto; si yo amo a mi
pareja, pues se lo digo sin esperar nada a cambio por ese acto, simplemente
como acto de amor. Es mi voluntad, y no depende de la respuesta de mi pareja, o
de la persona amada, cualquiera que sea. Así entiendo mejor la oración, como
acto de amor, no como acto de petición ni de espera de concesiones.
Todo
lo anterior son sólo consideraciones personales, y no quiero molestar a nadie,
únicamente pensar un poco más en las dudas que me surgen, y de pronto armar
alguna discusión al respecto.
Un abrazo,
ALBERTO BERNAL
TRUJILLO
e-mail: negocios.alberto@gmail.comBlog: http://condoreslibres.blogspot.com/
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