El
SÍ o el NO
Bogotá, septiembre 19 de 2016
Hola, amigos:
Esta mañana he oído una
entrevista en una emisora de Pereira con mi pariente querido Eduardo Castrillón
Trujillo acerca del proceso de paz, lo que me dio pie para escribir este blog
de hoy. Ya será, afortunadamente, una de las últimas veces que me refiero a
este asunto, pues sólo faltan quince días para que en Colombia votemos el
plebiscito propuesto, y el tema ya está prácticamente agotado. Este es el link
para quien desee oírla. http://wp.me/p2eFW2-7Vl
Por supuesto, como tantas veces
hemos debatido con Eduardo, no estoy de acuerdo con él prácticamente en ningún
punto, él apoya el voto por el NO, con sus razones, que no comparto. Dice mi
primo que los que apoyan el SI creen que este país a partir del 2 de octubre,
día de la votación, quedará sin problemas, que todo se va a solucionar. No es
cierto, y creo que el gobierno no lo ha afirmado, empezando porque reconoce que
el acuerdo con la guerrilla es un acuerdo imperfecto, pero el mejor que se pudo
firmar. Oyendo su exposición, me viene a la mente una imagen de una finca,
enmontada por el abandono, descuidada, a la que se quiere recuperar para un uso
debido, y sobre la que podemos intentar una comparación.
Cuando se desea limpiar la finca
de la que hablamos, lo primero que habría que hacer es quitar lo más fuerte de
la maleza, quizás una zarzamora (las Farc en el símil) que no deja entrar con
libertad. Una vez que se quita este estorbo, se podrá ver otra maleza menor (el
ELN, p.ej.), a la que se dedicará un especial cuidado en erradicar.
Posteriormente podremos ver algunos árboles podridos (la corrupción), que no
veíamos por el problema de obstrucción que existía. Dedicaríamos esfuerzos,
dinero y tiempo para tratar de salvarlos o de tumbarlos para proteger el resto
de vegetación. Muy posiblemente ya podríamos ver algunas orquídeas (gente
buena, especial), que no habíamos detectado ante la imposibilidad de entrar a
la finca. Ahí, en este punto, ya podríamos pensar en sembrar algunas flores
(educación, salud), o sembrar productos agrícolas (agricultura), y pensaríamos
en empezar a reconstruir la casa abandonada (vivienda, carreteras).
En fin, de lo que se trata no es
de que el día de la votación del plebiscito, espero que con un SI rotundo, se
acaben los problemas de Colombia, sino que empecemos a reconstruir el país a
partir del trabajo, de la reconciliación, de dejar los odios, de proponer
todos, de hacer esfuerzos conjuntos, en una forma más propositiva de lo que
hemos sido siempre.
Como le dije a Eduardo en algún
comentario sobre su entrevista, después de oírlo creo ver amigos haciendo cola
en un mostrador del aeropuerto tratando de abandonar el país después de esa
visión apocalíptica y negativa del panorama futuro si no estamos de acuerdo con
sus tesis. Al contrario, de lo que se trata es de empezar a luchar por los
colombianos para un mejor estar, un mejor futuro, sin la necesidad de estar
preocupados por este problema, como lo hemos estado durante muchos años, y muy
especialmente como estuvimos cuando la guerrilla atacaba un día sí y otro
también poblaciones pequeñas con bombas, y con toda clase de armamentos, o
cuando nos hacían retenes en las carreteras y secuestraban amigos, parientes,
desconocidos.
Afirma Eduardo y se aterra de que
les van entregar curules a las Farc, pero no se aterra cuando Álvaro Uribe les
prometió lo mismo, y aún cambiar la constitución, cuando quiso hablar con ellos
e iniciar un proceso de paz. Son cesiones normales en el mundo en este tipo de
negociaciones. Es bueno leer sobre el porcentaje de curules que se concedieron
en otros procesos en muchos países. Dice en su entrevista que las Farc no han
cedido nada. Yo le indico algo que ellos se comprometieron a hacer:
·
Se van a desmovilizar.
·
Entregarán las armas en 180 días.
·
Ya empezaron a devolver los
menores de sus filas.
·
Colaborarán en el desminado y en
la identificación de los campos minados.
·
No seguirán con el narcotráfico.
·
Contarán sus fechorías a cambio
de no pagar cárcel, pero sí penas alternativas.
·
Contarán la verdad sobre sus
crímenes.
· Pedirán perdón como lo hicieron
ya con los habitantes de Bojayá y con los familiares de los diputados del Valle
del Cauca.
·
Resarcirán en forma tangible a
las víctimas.
¿Parece poco? Considero que es
mucho, pues se terminará la guerra con ellos. Claro que todo lo que van a hacer
será cuestión de fe, pues no sabemos si lo cumplirán, así como tampoco sabemos
si el gobierno hará y cumplirá todo lo prometido. Y si los empresarios darán
trabajo a los exguerrilleros, como lo han prometido. Es que la construcción de
paz es de todos nosotros.
Afortunadamente, como todo en la
vida, el edificio de este país se construye sobre cimientos, y con las
experiencias pasadas. En este caso, el acuerdo que se va a firmar el 26 de
septiembre con las Farc es posible gracias a lo realizado en gobiernos
anteriores, aprovechando los errores y aciertos de los antecesores del
presidente Santos. Los procesos de Rojas Pinilla con la guerrilla liberal y
conservadora; el Frente Nacional en 1957; la represión de López Michelsen y de
Turbay Ayala; el intento de Belisario Betancur, el ataque al Palacio de
Justicia, la desmovilización del M-19, del EPL, del Quintín Lame en el gobierno
de Barco; en el de Gaviria, los intentos en Caracas y Tlaxcala, la constitución
de 1991; el plan Colombia y el intento del Caguán con Pastrana; el proceso con
las autodefensas AUC, de Uribe, y el fracaso de conversaciones con las Farc en
ese mismo gobierno, la Seguridad Democrática; procesos todos con algunos
aciertos y muchos errores, pero que fueron aprovechados para el proceso actual
por parte del gobierno actual. Nada de lo conseguido hoy hubiera sido posible
sin las experiencias de los anteriores intentos. Si no hubiera sucedido lo del
Caguán, por ejemplo, hoy lo estaríamos viviendo, en iguales o en distintas
circunstancias, no lo sabemos.
Por eso no estoy de acuerdo con
la propuesta del señor Alvaro Uribe de renegociar el acuerdo conseguido, para
perfeccionarlo. ¿Será posible que las Farc se sienten de nuevo y digan algo
como esto?: “Ah, es que se nos olvidó lo
de pagar cárcel; ¿cuántos años quieren que paguemos?” No, eso no es
posible. Lo escrito, escrito está, y la ONU, la comunidad europea, los EEUU,
Noruega, Chile, José Mujica, los premios nobel de paz, las propias víctimas, la
Corte Penal Internacional, prácticamente todo el mundo apoya este proceso y lo
considera el mejor que se pudo firmar hoy.
Vivamos hacia el futuro con lo
que se ha construido, apoyado por los cimientos que los antecesores pusieron
como bases, y sigamos hacia adelante, tratando de que nuestros descendientes
disfruten de un país lleno de oportunidades, y confiemos en que las partes
cumplan lo firmado, para seguir avanzando en la construcción de una sociedad
más justa, más educada, más llena de valores, sin corrupción y con
oportunidades para todos.
Un saludo de amigo,
ALBERTO BERNAL TRUJILLO